Senderos de Izki desde Urturi

Ruta realizada el Jueves 27/10/2022

Dificultad Física
Dificultad Técnica
31.2 km
691 m
268 Km Distancia Madrid
3h43'
3h04'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, con un obstáculo, sin limitaciones de temperatura, 300 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe

Mas detalle ruta

Temperatura media: 17
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Reproductor audio crónica:

Era nuestro último día en esta zona que los empollones denominan Cuadrilla de la Montaña Alavesa. Lo visto hasta ahora nos había gustado a rabiar así que estábamos dispuesto a realizar una nueva barrida por el interior del desconocido parque natural de Izki, que lleva siéndolo 24 años y yo sin enterarme.

Aparcamos los coches de nuevo en el campo de golf, mirando de reojo al restaurante que tan boludos recuerdos nos traía. Hubo comentarios al respecto relacionados con chipirones y el orto de la encargada, pero no voy a entrar en detalles. Como siempre, tardamos un ratito en acicalarnos mientras Alfredo trazaba orbitales a nuestro alrededor.

El comienzo de la ruta coincidía con el realizado el martes, pero no nos importó lo más mínimo. De nuevo estábamos sumergidos en ese bosque que tanto habíamos buscado cuando diseñamos este viaje.

Al cabo de un rato, volvimos a salir de la foresta por la misma puerta de la vez anterior, pero ahora nos dirigimos en dirección contraria, hacia el pueblo de Quintanar, que nos recibió con una calurosa cuesta.

Desde aquí, atravesando una zona de dehesas y cultivos, nos metimos de nuevo en el parque.

Sobre el papel, la ruta no tenía especial complicación. Lo que pasa es que no contábamos con los continuos repechos que iban surgiendo, ni con la anormal acumulación de arena que tenían los caminos ni con unas moscas caníbales, especialmente entrenadas para esperarnos en los comienzos de las cuestas.

Las yayadas no podían faltar. Mira que llevábamos todos el track, pues así y todo nos separamos y tuvimos que recurrir a nuestros avanzados conocimiento de GPS para poder reagruparnos. Claro, que viendo el track, con sus innumerables ochos, tampoco era tan difícil despistarse.

Tuvimos también nuestro componente naturalista con la visita de nuevo al Roble Gordo y el encuentro con unos boletus que hicieron a Félix la mar de feliz.

Estábamos llegando al final de la ruta. Salimos de bosque y faltaba lo mejor, la Ermita De San Victor de Obekuri. Aquí Pepe decidió que perdonaba la visita y que en su lugar se iba a meter una coca-cola, una aptitud que nos desoló por la falta de devoción que demostraba. Pero la asumimos y quedamos en llamarnos cuando llegáramos.

Los demás seguimos fieles al track, movidos por la fe, supongo, porque, al menos yo, ya llevaba más que suficiente… La cuestión es que bordeamos la colina donde se encontraba la ermita, esperando encontrar una pista de subida. Pues no, no había pista. Era un sendero minúsculo, protegido por todo tipo de plantas y con una pendiente del 30%. Disfrutando como locos, subimos bici en mano, empujando, a hombros, en fin, cómo se podía. Yo esperaba encontrarme con una ermita tardorománica o protorománica, vamos, algo acabado en románico, pero no fue así. Arriba, después de un ímprobo esfuerzo, nos esperaba como recompensa una especie de parada de autobús absolutamente kitsch. Se nos cayeron las muelas. No nos lo creíamos, pero, por suerte, al lado había un repetidor de televisión super molón lleno de antenas, que nos resarció de semejante decepción.

A la entrada de Urturi nos encontramos con Pepe. Como no estábamos dispuesto a repetir la experiencia del restaurante golfo-golfero-bonaerense, decidimos probar en el restaurante Garimotxea, que estaba cerca. La dueña nos recibió con un entusiasmo que casi nos hizo llorar. Sus monosílabos eran poesía en nuestro oídos. Para ser justos, la mujer se fue soltando y, sin llegar al cachondeo, conseguimos que fuese simpática y todo.

Concurso de calabaza. a ver quien se acerca más a su peso.

Después de la comida, que estuvo más que bien, recogimos y comenzamos la vuelta a casa. Nos tuvimos que desviar de la carretera porque Pepe estaba corto de gasolina, y hasta nos costó encontrar donde tomar café, pero al final dimos con un lugar lleno de real retirees of the place que diría el soplagaitas de Charles III (puff, no he podido evitar esta referencia real). De lo más auténtico.

Y con esto acabó nuestra salida de otoño, que empezó mal y terminó genial. Desde luego, nuestro conocimiento de la España vaciada va en aumento. ¿Qué nuevo páramo nos deparará el futuro? ¿No será que solo estamos «llenos» nosotros?

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2 comentarios en “Senderos de Izki desde Urturi”

  1. Gracias Domingo. Remate estupendo para una salida de otoño genial. Bosque, montaña, pueblos.
    Nos quejamos de la falta de servicios en los pueblos, pero nos preocupamos si coincidimos con otros excursionistas por el camino. Queremos que abran todos los los bares con la carta completa, pero que estén vacíos para nosotros.
    ¡qué viejos nos estamos haciendo! (y protestones)

  2. Buena Crónica. Por fin comimos bien el último día y Félix creo que ha recibido la dosis de hojas variadas que necesitaba. El bosque estaba espectacular y el tiempo también.
    Otra salida que lo pasamos estupendamente con nuevas aventuras.

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